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miércoles, 30 de julio de 2008

Historia de la hermandad de la Amargura (yIII)

amargura

Ultima parte del texto publicado por palermoverde en el foro la Semana Mayor

Que las cofradías han sido celosas de su antigüedad es algo bien conocido y ha de considerarse como lógico, y por muchos conceptos. Y tal vez por esto muchas veces se buscan antigüedades donde no las hay, por mucho empeño que en ello se ponga, y ejemplos hay unos cuantos, a veces, pese a todo, lógicos, pero otras veces realmente risibles.

Para cualquier observador o estudioso del tema, es evidente que la única relación existente entre la actual hermandad de San Benito y la antigua y extinguida cofradía de la Sangre de Triana es el hecho de que ambas corporaciones hayan tenido como Titular a la misma imagen mariana, la Virgen de la Encarnación, pues el hecho de que luego la hermandad de la Calzada añadiera a sus titulares el del Cristo de la Sangre es un hecho sobrevenido a posteriori. Es más, si la actual hermandad de San Benito pudo contar desde sus orígenes con la talla de la Virgen de la Encarnación fue por hecho de que la antigua hermandad trianera se había disuelto, lo que permitió que la imagen fuera trasladada a la iglesia de San Benito desde Triana, de una punta a la otra de la Sevilla de aquel tiempo, desde el arrabal más occidental al más oriental, cruce del río incluido. Y sin embargo, y de forma más o menos evidente, de manera más o menos explícita, se viene en los últimos tiempos intentando enlazar una hermandad con la otra y se viene hablando de antigüedades que no corresponden y asumiendo historias que son de otros tiempos, de otra corporación y de otro barrio, olvidando al mismo tiempo que la mayor gloria y grandeza que puede tener la hermandad de San Benito es haber conseguido una espléndida hermandad, ligada por completo a su barrio, en un espacio bien corto de tiempo a base de sacrificio, constancia, trabajo y un evidente buen gusto.

Y es que la relación entre la hermandad de San Benito con la extinta de la Sangre de Triana es exactamente la misma que entre la hermandad de la Candelaria y la también extinguida cofradía de la Antigua, Siete Dolores y Compasión, puesto que como es bien sabido el Titular de la Candelaria, Ntro. Padre Jesús de la Salud, es la misma imagen que bajo la advocación de Jesús Nazareno era la titular de la antigua hermandad de San Pablo, cuya capilla propia era la que actualmente posee la hermandad de Montserrat. Una relación bien evidente, tan evidente como que se trata de dos cofradías bien distintas.

En otros casos, y más si las dos corporaciones, la extinguida y la nueva, radican en la misma iglesia y tienen la misma advocación mariana, la tentación de enlazar una corporación con la otra es aún más evidente y hasta más fácil. Pero que la tentación sea mayor y que el hacerlo sea más fácil no quiere decir que no sea lo mismo, porque lo es. Y es el caso que la antigua hermandad de la Iniesta no es la misma corporación que la actual hermandad de la Hiniesta. Que es su antecedente, es evidente, pero son dos corporaciones diferentes como bien lo demuestra el mismo proceso de la erección de la actual hermandad. Y es también evidente que aquella hermandad de la Iniesta es el inmediato antecedente de la hermandad de la Amargura.

Y es que la hermandad de la Amargura surge de entre los antiguos cofrades de la Iniesta y de los feligreses de San Julián que no aceptan la supresión de la estación penitencial y la conversión de la hermandad en corporación de gloria. Y por ello la nueva hermandad se erige en San Julián, y no pudiendo tener los mismos títulos que la de gloria escogerá para su Virgen uno que de alguna manera recuerde al anterior, y es que iniesta significa retama, mayormente una retama con un fruto amargo, y la nueva Titular se llamará Amargura. Luego las dificultades de convivencia en la misma iglesia de dos corporaciones que en la práctica se solapan, que además la nueva saca en procesión a la dolorosa que era de la antigua y la enemiga del párroco, harán que los cofrades de la Amargura se vean forzados a buscar un nuevo y menos problemático acomodo, y emigren a San Juan de la Palma y que la hermandad de la Amargura, como no podía ser de otro modo, terminara por desvincularse totalmente de San Julián y de su barrio, su iglesia y collación de origen y ello hasta tal punto que ahora pueda parecer raro que el Silencio Blanco, tan vinculado a su iglesia de San Juan de la Palma y al inicio de la calle Feria, naciera en San Julián y como continuación directa y muy explícita de la antigua hermandad de la Iniesta. Pero, pese a todo, pese a que pueda parecer extraño, pese a que ahora nos suene raro, ese fue su origen.

Y curiosidades de la vida, las dos cofradías, la que se fundara en San Julián y emigrara a San Juan de la Palma, y la que luego se fundara en el siglo XIX en San Julián, donde sigue residiendo, salen el mismo día, el Domingo de Ramos, y por muy poco, por muy poco, no van las dos consecutivamente, una detrás de la otra, y es que la Hiniesta se incorpora definitivamente al Domingo de Ramos en el año 1906, pero en el año 1902 lo hace la Esperanza de San Roque y la Estrella lo había hecho en el año 1898, aunque no ocuparía su actual lugar en el Domingo de Ramos ya de forma definitiva hasta el año 1908. Lo dicho, por muy poco.

Aquel año de 1828 hará estación con dos pasos en la tarde del Martes Santo, llevando túnicas blancas en la comitiva del Señor y negras en el de la Virgen. Y en 1829 ve aprobadas sus reglas por el Consejo de Castilla.

En el año 1831 el asistente de la ciudad prohíbe las túnicas de nazareno, por lo que no hace estación ninguna hermandad, salvo la de la Amargura, que lo hace en la tarde del Miércoles Santo con sus hermanos vestidos de traje de calle. Evidentemente ha primado en la cofradía el hacer la estación, tal vez consciente de que sin salida no hay cofradía y que tras solo dos años saliendo el suspender la salida es un lujo que no se puede permitir, pero tal vez también su decisión sea reflejo de su composición social, muy relacionado ya con las clases medias y medias-altas sevillanas, más ligadas al poder político del momento. Sea como sea la hermandad sale aquel Miércoles Santo, 30 de Marzo, aunque tiene que dejar sus pasos en la catedral obligada por la lluvia, regresando en la mañana del día siguiente.

Una composición social y las relaciones con el poder político del momento que ello implica que tienen su reflejo en la inscripción como hermano de Fernando VII, que tiene lugar en el año 1832, por lo que la hermandad adquiere el título de Real.

Poco a poco la cofradía va incrementando su patrimonio. En el año 1836 la Virgen luce una corona de cobre dorado y en el año 1841 estrena un nuevo paso de misterio del denominado estilo corintio, es decir, neoclásico, aunque eso si, por no estar terminado para el Miércoles Santo, traslada la salida al Jueves Santo, día en el que también había salido en el año 1838. Aunque en ese cambio del día de salida del año 1841 se puede atisbar que la cofradía prefiere salir el Jueves Santo en vez del Miércoles y lucir su estreno en día más concurrido. Y en cualquier caso la hermandad cambia el día de salida, pese a sus reglas, al Domingo de Ramos al año siguiente, 1842.

Precisamente al año siguiente, 1843, estrenan el primer palio bordado en oro, así como un manto y una túnica, también bordada para el Señor. Y cinco años después estrenará un nuevo palio bordado, reflejo de una situación económica boyante, fiel reflejo a su vez de su composición social, aspecto en el que, pese a la reiteración es necesario insistir para poder comprender la evolución de la cofradía.

jesus del silencio

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