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lunes, 15 de diciembre de 2008

¿El principio del fin? (y IV) ¿Realmente hay algun peligro?

Las hermandades y cofradias han vivido etapas de esplendor y de decadencia es algo que puede comprobarse facilmente. Unas hermandades sobrevieron a las crisis y otras desaparecieron. En una parte dependerá de nosotros mismos lo que depare el futuro a las hermandades, pero pueden existir otros factores externos, cuyos sintomas ya se han descrito.

¿Las cofradias pueden entrar de nuevo en decadencia?, segun la prensa parece que no. Eso si, quedan lejos las masificaciones de años atras y ya hay cuerpos de nazarenos que menguan. Aunque lo que puede servir como mejor barometro sea la asistencia a los cultos de reglas.

Siempre se hablo de los hermanos capiroteros y Antonio Hermosilla Molina acuño el termino de hermano innominado, esto es aquellos que van a los cultos, estan al dia en sus cuotas, y los hermanos activos mas veteranos reconocen por su perseverancia año tras año pero que no llegan a ser ni hermanos activos ni capiroteros.
¿Esta esta figura del hermano innominado en peligro de extinción?

Hay un tema que ya he comentado en este blog, y son los sintomas de hartazgo que muchos sienten en relación a los temas cofrades, en unos casos por saturación y en otros por que cada ver más gente se plantea si esto de las hermandades y cofradias merece la pena.
Un servidor que es de los que se podrian denominar hartibles, empieza a plantearme si merece la pena mantenerse en activo o irse de cabeza al peloton de los capiroteros. No crean que soy el unico, es algo que le pasa a mucha gente en muchas hermandades y poco a poco cada vez son más los que se dejan caer por su hermandad tan solo a vestir la tunica nazarena... y si el vinculo no es muy fuerte de ahi a la baja como hermano hay un paso.

FIN (de momento)

6 comentarios:

Marulino de Italica dijo...

Soy católico y practico mi fe... hace casi 30 años que participo ininterrumpidamente en la Estación de Penitencia y me considero un "capirotero"; voy a los cultos que puedo, me gustaría ir a más pero ni mis circunstancias ni mi profesión me lo permiten. Y cada vez con más frecuencia voy a la Hdad. cuando está cerrada -muchas veces por la mañana- y me la abre Antoñito. Rezo ante mis imágenes, y me marcho sin que se entere nadie. La Amargura preside mi casa y mi trabajo no sólo en un sitio sino en varios, ten por seguro que soy tan jartible como tú... pero no me ve casi nadie de la Hdad. Hace años pretendí involucrarme más pero me di cuenta de que no valía la pena.
Decididamente si: soy un "capirotero"... y no tengo deseos de dejar de serlo.

La verdad esta ahi fuera dijo...

Esta claro que cosas como la familia y el trabajo influyen.

Yo participo en la estación de penitencia desde hace algo mas de dos decadas y me he involucrado en todo lo que he podido.

Tengo claro que la postura de cada uno es siempre es respetable, mientras no se traspasen ciertos limites y para bien o para mal, estos se han traspasado conmigo en alguna ocasión por la calle Feria nº2.

Muchas de las reflexiones que escribo en el blog son experiencias personales, otras son cosas que escucho a cofrades y no cofrades-

Anónimo dijo...

Yo en la Estrella soy "capirotero". Voy a misa de hermandad cada vez que puedo, pero tengo un trabajo y una familia a la que no quiero renunciar. Otros hermanos hay que tendrán más tiempo para estar allí en la hermandad. Aparte, he visto (no sólo en la Estrella, sino en las demás hermandades de las que soy hermano)mucha envidia, puñaladas por al espalda, hipocresía etc.... Y si yo estuviera metido de lleno en la hermandad ya me habría amargado hace tiempo. Llevo vistiendo la túnica de la Estrella desde el año en que nací ininterrupidamente y me encuentro muy a gusto siendo un "capirotero". Por otro lado, si no fuera por los numerosísimos capiroteros y hermanos innominados, las hermandades no subsistirían.

David Benítez

La verdad esta ahi fuera dijo...

Eso esta claro David, las hermandades existen por que hay gente que viste la tunica nazarena, va a los cultos y hay quien se involucra a fondo.

El Humilladero dijo...

Llevo más de treinta años de capirotero en la Bofetá; de forma ininterrumpida con el beneplácito de la lluvia mis estaciones las he cumplimentado salvo la del 79 (refugio en el Arquillo) y la de hace dos años con el lamentable aguacero sufrido en la Gavidia. Apenas voy a la misa de hermandad, y poco a sus Cultos, por que suelen coincidir con los de mi otra Hdad. Le sumo que mi trabajo dominical, mi familia y otros asuntos, no me permiten vivir la Vida de Hermandad como me gustaría, pero no siempre es factible. Me suelo acercar al menos un par de veces al mes, y aunque sea tras la reja, dejarles mis desvelos y oraciones. No por ello me siento menos hermano (devoto)aunque hay gente dentro de las cofradías que estas cuestiones no las saben entender, y se piensan con un derecho que no les corresponde, pero a los cuales, no les niego su innegable esfuerzo y dedicación. Las cofradías son así...sentirla, imagino que todo el que se inscribe de forma voluntaria la siente, la vive a su modo y manera, de forma más íntima, pero todos somos necesarios para su mantenimiento. Capiroteros o no, todos queremos a nuestras Hddes.

Saludos

La verdad esta ahi fuera dijo...

Para mi el quid de la cuestion o es si se es capirotero, hermano innomidado, o activo. Es mas bien lo que se respira dentro de las propias hermandades, es posible que siempre haya sido asi, lo que no le quita que sea descorazonador.

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